De Acá para Allá
Blog de viajes y aventuras por el mundo.

Voluntariado en Nepal. Nuestra experiencia en Makaising.

¿Quieres hacer un voluntariado en Nepal? Entonces este post te interesa. Te contamos al detalle nuestro mes y medio como voluntarios en un colegio.

¡Hola amigutus! Hoy vamos a contaros nuestra experiencia haciendo un voluntariado en Nepal.  De los tres meses que pasamos en este maravilloso país, mes y medio lo dedicamos a un voluntariado en un colegio.

Por qué escogimos este voluntariado

Esta es una buenísima pregunta, ¿por qué elegir este voluntariado y no otro?

En nuestro caso tenemos claro que queríamos ir a hacer un voluntariado a una ONG que nos permitiera ver de primera mano la sitación in situ y además que nos permitiera colaborar trabajando con ellos antes de aportar dinero al proyecto.

Después de hacer una búsqueda en Internet poco satisfactoria, encontramos la asociación española darE que trabaja con la ONG Nepalí Karunamaya, a través de un amigo que nos contó qué “el hijo de alguien” había hecho un voluntariado en Nepal. Lo típico, “la historia del amigo del hijo del vecino”, pero al menos teníamos un hilo del que tirar.

El logo de Karanamaya en uno de los depósitos de agua.
El logo de Karanamaya en uno de los depósitos de agua.

Pedimos el contacto y, después de hablar con él (el que había estado realmente en Nepal de voluntario), nos dio el contacto de las coordinadoras del proyecto, así como una buenísima opinión de su experiencia y estancia en el cole.

Así que, al final concertamos una entrevista por Skype con las coordinadoras de darE para ver las condiciones del proyecto y conocernos mutuamente, y la verdad que nos dio muy buenas vibraciones.

Acabamos el Skype totalmente convencidos de que ese era el lugar correcto para aportar nuestro granito de arena y de que habíamos acertado totalmente con la decisión de hacer un voluntariado con ellos (spoiler: que nadie se alarme, seguimos pensando esto!).

El proyecto que ha llevado a cabo esta ONG durante varios años consiste en ayudar a una de las castas más bajas que hay en Nepal (los Chepang) en una comunidad rural.

Aquí, les han proporcionado fuentes de aguas que mejoraron claramente la vida de las comunidades que habitan en la montaña y, a su vez, permite que los niños de las comunidades tuvieran más tiempo para ir al colegio, combatiendo en gran medida el absentismo escolar.

Además, han llevado a cabo la mejora en la construcción del cole, y ahora están haciendo más hincapié en el tema de la educación y la sostenibilidad de la comunidad.

Condiciones que queríamos para elegir voluntariado

El proyecto nos entusiasmó y además tenía todas las condiciones que queríamos:

  • Podíamos estar el tiempo que queríamos (cuadraban las fechas).
  • Podíamos ir sin pagar previamente, y luego colaborar si queríamos.
  • La manutención era barata (sin costes encubiertos, solo alquilamos una habitación para nosotros cerca del cole y la comida la ibamos comprando nosotros).
  • Nos permitía conocer la educación y cultura de Nepal.

Así que no tardamos mucho en responder y nos comprometimos para estar un mes y medio en Makaising trabajando en este proyecto.

Este compromiso lo hicimos con bastantes meses de antelación, haciendo de alguna manera que nuestro viaje girase en torno a ello, ya que era algo que teníamos claro que queríamos hacer sí o sí.

La realidad que vimos en Makaising.

Cuando llegamos a Makaising para hacer el voluntariado en Nepal, después de haber hecho el Annapurna Super Circuit y el Annapurna Base Camp, fue a finales de Diciembre.

Makaising está a medio camino, más o menos, entre Pokara y Katmandú.

Es un pequeño pueblo situado al otro lado del río por donde va la carretera, un monte lleno de cultivos y pequeñas comunidades que viven la mayoría de lo que cultivan, de picar piedra o de hacer de porteadores.

La realidad es que es una zona bastante pobre, incluso para los estándares Nepalíes, donde abunda la casta Chepang.

A las 8:30 am, picando piedras
A las 8:30 am, picando piedras
Una familia trabajando (izquierda) y nuestros alumnos (derecha, algunos de la misma familia)
Una familia trabajando (izquierda) y nuestros alumnos (derecha, algunos de la misma familia)

Antes de la llegada de la ONG, muchas de estas comunidades carecían de una fuente de agua potable cercana, y fue en el marco del proyecto de la ONG que se construyeron varias fuentes de agua.

Como os hemos contado, esto permitió mejorar mucho algunas condiciones de vida en las comunidades, pues ya no tenían que ir a buscar agua lejos y traerla a casa cada día (tarea de la que se encargaban mujeres y niños muchas veces).

Por supuesto, el agua corriente en las casas de estas comunidades es inexistente, salvo contadas excepciones y siempre en casas de otras castas superiores (como la Gurung).

El camino que sube a la montaña en época seca es empinado y, sobre todo polvoriento, con un polvo finísimo que se adhiere a la ropa, la piel y que se mete en las vías respiratorias con una facilidad pasmosa.

El camino, a veces también cantera, por el que íbamos al cole
El camino, a veces también cantera, por el que íbamos al cole

Alrededor de este camino se apiñan campos de cultivo y pequeñas comunidades, y las zonas sin cultivar son verdes y frondosas, componiendo un paisaje increíblemente bello.

Las comunidades más pobres se componen de pocas casas a medio construir, algunas de ellas sin puertas ni ventanas cerradas y con muros mal acabados por los que entra el agua y el viento.

También, muchas veces, hay establos donde se amarra el ganado, los bueyes y los pollos.

Pese a todo ello, cada casa es el hogar de varias generaciones al mismo tiempo.

Una de las casas por las que cruzábamos a diario.
Una de las casas por las que cruzábamos a diario.

Además, hay que mencionar un problema de alcoholismo generalizado sobre todo entre hombres, pero que también se da entre mujeres. Precisamente son ellas las encargadas de preparar el “Roxy”, una bebida alcohólica con sabor a muerte y parecida a un orujo, que se hace a partir de arroz. Es la bebida más barata (muy por debajo de la cerveza, por poner un ejemplo).

A pesar de que desde la ONG ya nos habían avisado de este problema con el alcohol, pudimos comprobarlo por nosotros mismos en muchas ocasiones. No era extraño encontrar algún parroquiano con una curda de nivel 1000 a los 9 de la mañana mientras ibas al cole o recibir visitas de tipos en exagerado estado de embriaguez que se metían en el cole e interrumpían las clases.

El colegio del voluntariado.

El patio y los barracones del colegio,
El patio y los barracones del colegio

Nuestro cole del voluntariado estaba a mitad de montaña, por decirlo de alguna manera.

Desde nuestra casa tardábamos en bajar casi 40 minutos, y en subir unos 45-50 minutos aproximadamente (lo que tiene la cuesta arriba).

Nuestro cole se llamaba Shree Prajawasti Primary School, y la verdad es que en cuanto a instalaciones era uno de los mejores comparado con otros que había en la zona.

Consistía en un edificio de hormigón con 2 aulas (clase 1 y clase 2) en la planta baja y una sala de profesores y un aula de usos múltiples (que se convirtió en la de audiovisuales) en la planta superior.

Disponían de electricidad en esta última aula, algo que muchos otros colegios no tenían.

También se construyeron una hilera de barracas a cada lado de la explanada principal del patio, con ayuda de la ONGs.

Una de las barracas consta de 3 pequeñas aulas (clase 3 y clase 4, junto con un aula extra), y la otra con un aula pequeña (para preescolar), dos espacios que se usaban a modo de comedor, un almacén completamente vacío y la cocina.

El patio del colegio y los barracones en un día lluvioso
El patio del colegio y los barracones en un día lluvioso

También había dos fuentes de agua, unas letrinas básicas (de estas de agujero en el suelo, pero que son los baños que encuentras en todas partes allí) y unos baños completamente innecesarios y sin terminar de construir.

Las aulas 3 y 4 tenían bancadas para los alumnos y una pizarra mientras que la clase 1 y clase 2 (destinadas a alumnos más pequeños) no las tenían, pero contaban con unas pequeñas mesas (sin sillas, los niños se sentaban en el suelo).

Nacho de profe en clase2
Nacho enseñando inglés en clase2

Pese a lo austero de los materiales y espacios, son más que suficientes teniendo en cuenta el número de alumnos que hay y los estándares que tiene la zona.

Las profesoras

Nuria con Durga y Ganga
Nuria con Durga y Ganga

Para atender a los niños el gobierno Nepalí contrata a las profesoras, normalmente dentro de las comunidades de la zona.

Por ello, muchas de ellas tienen una formación básica, o incluso no han tenido estudios más allá del colegio.

Esto no ayuda para nada a mejorar la formación de los niños, pues la del personal docente, siendo honestos, deja bastante que desear.

Estas profesoras (en nuestro cole todo el personal eran mujeres) a pesar de las buenas intenciones que a veces pudieran tener, carecen de las herramientas necesarias para poder dar el temario de una forma decente (o incluso del conocimiento en sí del temario que deben enseñar).

Por ejemplo, nosotros no podíamos comunicarnos a penas con ellas en inglés porque no sabían el idioma (obviamente, si vives en una comunidad rural y no has tenido formación es totalmente comprensible), y eran ellas las que tenían que enseñar inglés a los niños y niñas del cole.

Pero no solo eso, estas profesoras también tienen un motón de responsabilidades fuera del colegio, para con sus cultivos, animales y familia.

Muchas se levantan a las 5 de la mañana para hacer sus quehaceres y luego van al colegio.

Quizá por esto, quizá por vagueza, muchas veces no daban un palo al agua. Su nivel de esfuerzo, salvo honrosas excepciones, era bastante bajo.

No era raro encontrárselas durmiendo en las clases, escaqueándose a la mínima oportunidad o incluso habiendo desaparecido del colegio sin previo aviso. Esto a nosotros al principio nos tenía totalmente asombrados, ya que muchas de las profes tienen a sus propios hijos en clase.

Esta imagen que os ofrecemos es tan dura como real, y es la realidad que había en nuestro cole del voluntariado, aunque parece que no es así en todos los coles de la zona.

Por ejemplo, aunque el cole que había por encima de nuestra casa tenía muchos menos recursos, los profesores eran mejores y se notaba en la organización del centro y en el nivel de inglés que hablaban los alumnos y, en general, en su rendimiento académico.

Los niños.

Algunos de los niños, de todas las edades
Algunos de los niños, de todas las edades
Algunas de las chicas, de clase 3 y clase 4 ("mayores")
Algunas de las chicas, de clase 3 y clase 4 (“mayores”)

Lo primero que os vamos a decir es que los niños Chepang de Maikasing, pese a todos los dolores de cabeza que nos han podido dar, son un tesoro, un encanto de pequeñas personitas que aunque pueden acabar con tu paciencia en clase, fuera son increíblemente adorables.

Y os tenemos que confesar que nos robaron el corazón mientras hicimos el voluntariado, y aún nos sorprendemos recordando detalles de cada uno.

Aunque ya hemos hablado de las comunidades donde viven, vamos a resaltar algunas cosas que de una forma u otra influyeron en nuestro voluntariado porque nos llamaron la atención o porque había que tenerlo en cuenta de alguna forma.

  • Muchos de estos niños han estado por debajo de su peso y altura para su edad, desnutridos.
  • Muchos tienen problemas cutáneos debido a la sequedad del ambiente y la ausencia casi absoluta de higiene.
  • Las condiciones higiénico-sanitarias en las que viven son muy malas. Por lo que es común piojos, heridas mal curadas, etc.
  • Estos niños son de acero, queremos decir con esto que a pesar de las duras condiciones de vida que tienen se quejan poco, y soportan golpes, caídas y heridas con una facilidad que sorprende.
  • Muchos van descalzos, y cuando tienen chanclas muchas veces están rotas o se les olvidan por ahí porque no están acostumbrados a llevarlas.
  • Son los niños más solidarios que hemos conocido, y cuidan unos de otros de una forma que te enternece.
  • No tienen una rutina de aprendizaje, por lo que mantener un nivel de atención mínimo durante periodos de tiempo largos es una odisea (especialmente con los pequeños).
  • Tienen un gran respeto a las personas mayores y las profesoras.

Qué hicimos en nuestro voluntariado

Antecedentes

Antes de llegar a Makaising teníamos algunas nociones de lo que íbamos a hacer, pero nada concreto.

La idea principal era que echáramos un cable en todo lo necesario a Nacho, el coordinador que estaba allí desde hacía varios meses.

Cuando llegamos, y después de hablar con Nacho, llegamos a la conclusión que había muchas cosas que hacer, pero casi todas relacionadas con el aspecto educativo.

La labor de Nacho fue imprescindible, pues estando allí sobre el terreno se encargó de muchísimas cosas.

Entre ellas, hizo un método para el seguimiento de la asistencia de los alumnos y profesaras, una tabla biométrica para llevar un control de los niños y como influía la comida que se empezó a ofrecer desde la organización en ellos.

Otra tarea muy importante fue un cambio en la rutina de las profesoras. Esto quizá, desde nuestro punto de vista, fue lo que más quebraderos de cabeza dio tanto a Nacho y Erik como a nosotros.

Básicamente, antes del cambio, cada profesora impartía todas las materias a una única clase. No hace falta ser profesor para ver que eso era un error y que llevaba al desastre.

No solo la profesora tenía que saber impartir cada una de las materias y llevar una organización (inexistente prácticamente), sino que además, si una profesora no asistía a clase, la clase entera se quedaba todo el día sin profesora.

La parte que nos tocaba

Ya sabiendo cómo estaban las cosas antes de llegar al voluntariado, os contamos la parte que nos tocaba a nosotros más de cerca, y en la que por cierto también estaba muy implicado Nacho (el coordinador). Las tareas que tuvimos que realizar allí y su dinámica fueron las siguientes:

1. Nuestro horario era de domingo a viernes, de 9 a 15:30 aprox (si, solo se descansa los sábados, luego nos quejamos en España).

2. Cubrir a las profesoras antes del cambio de rutina. Por una u otra razón la verdad es que faltaban a menudo. Entonces, nosotros nos metíamos a su clase y dábamos clase de mates o inglés.

3. Curar heridas y labores higiénico-sanitarias. Prácticamente todos los niños y niñas tenían heridas, pero algunas eran, sin duda, más graves que otras. Procurábamos limpiarlas y curarlas lo mejor posible. Además, a algunos alumnos que habían tenido/tenían problemas en la piel de la cabeza les lavábamos la cabeza a diario.

4. Pitu se convirtió en peluquero por un par de días. Muchos niños tenía tantos piojos, que el único método que había para evitarlos era raparles la cabeza. Nacho el pobre también tuvo que pasar por pitu-yongueras.

Pitu rapando al pobre Nacho
Pitu rapando al pobre Nacho
Pitu rapando a los alumnos con más piojoss
Pitu rapando a los alumnos con más piojos

5. Catalogar y ordenar material. El cole tenía bastantes recursos que la ONG había ido trayendo, pero si no sabes que existe no puedes utilizarlo. Nos encargamos de ordenar y catalogar lo mejor posible, de cara a que futuros voluntarios no tuvieran que hacerlo de nuevo.

6. Dar clases de inglés a los alumnos de todas las clases una vez se implantó la nueva rutina. El cambio de rutina consistió en que todas las profes daban a todas las clases, pero únicamente una asignatura (y nunca el inglés).

Nuria dando clase al sol, y nacho esperando para hacer curas.
Nuria dando clase al sol, y nacho esperando para hacer curas.

Esto suponía un esfuerzo importante, y de cara a mejorar la adaptación, todos los voluntarios nos encargamos de dar las clases de inglés. De esta forma, siempre había una o dos profesoras libres en cada tramo horario, y se podían hacer cargo de cubrir una clase si había faltado alguna de sus compañeras.

En el futuro, actualmente de hecho, las clases de inglés las daría un profesor extra que paga la ONG.

7. Se comenzó la construcción de un pequeño huerto, además de otro que se había creado con anterioridad, con la idea de nutrir la cocina fundamentalmente de espinacas.

8. Nuria se encargaba de dar clases de inglés a las profesoras para mejorar su nivel. Además de que se le daba de perlas, también era interesante que las diera ella porque así las profesoras se abrían más al sentirse más cómodas con una mujer.

9. Se pesaba y medía a los alumnos.

10. Se comenzó un programa de higiene dental, de forma que los alumnos se lavaban los dientes en el colegio a diario.

11. Y en general nos encargábamos de cualquier cosa que surgiese en el colegio.

Como vivíamos nosotros

Casa

Maya y Sanu con Nuria en la puerta de casa
Maya y Sanu con Nuria en la puerta de casa

El lugar donde nos alojamos durante el voluntariado era la casa de Maya y Sanu, que son de una casta más alta que la Chepang.

¿Por qué nos alojamos todos allí en lugar de en las comunidades? Bien, por lo visto la ONG lo hizo, pero los voluntarios acababan comidos por los bichos y en consecuencia se volvían para casa.

Así que simplemente se decidió buscar un lugar mejor para que la gente se alojase mientras hacía el voluntariado.

Allí vivíamos Nacho, Nuria y yo, eventualmente las dos chicas nepalíes con las que trabajaba la ONG y al final de nuestra estancia llego Erik .

La verdad es que teníamos todas las necesidades bien cubiertas, con nuestra pequeña cocina/sala de reuniones/habitación, donde incluso llegamos a poner algún día un proyector que no se usaba en el cole y ver una peli con palomitas!

Quizá lo que más echamos de menos era el agua caliente en la ducha, pero bueno, nada que no se solucionase con un cubo de agua caliente.

Comidas

Después de tres meses de viaje, tener una cocina a diario para nosotros era una delicia.

A veces, cuando se daba comida a los peques en el cole comíamos allí con ellos.

Otras muchas veces, simplemente esperábamos a acabar y al llegar cocinábamos cualquier cosa.

Incluso algún día uno se iba antes para ir preparando algo de comer y así cuando el resto llegaran estuviera lista la comida.

La variedad de ingredientes era bastante limitada, aunque con lo que nos trajeron Ana y Miguel de España, o lo que tenía Nacho almacenado algún día nos dimos un homenaje en forma de lentejas con chorizo o pantumaca con jamón…¡es increíble lo que puede unir una buena comida!

Nuestra pequeña cocina.
Nuestra pequeña cocina.
Pitu orgulloso de su tortillaca de patatas
Pitu orgulloso de su tortillaca de patatas.

También “aprendimos” a hacer pan en sartén. Algo que se fue perfeccionado a base de prueba y error, y que en algunos días nos apañó un desayuno o una tarde untando nutella o paté ¡La vida son pequeños lujos amiguitus!

Actividades

En cuanto a las actividades que se pueden hacer por allí  o que hicimos durante el voluntariado, son más bien escasas pero agradecidas.

Ver el atardecer en lo alto de la colina o desde la puerta de casa

Uno de los primeros atardeceres que vimos en Makaising, al lado de casa.
Uno de los primeros atardeceres que vimos en Makaising, al lado de casa.

Los atardeceres en Makaising son de esos que siempre has querido. Nosotros nos acostumbramos a hacerlo mientras comíamos o descansábamos en casa, pero también se podía subir a Makaising y verlo desde “el arbol de Big Fish”.

Nuestro árbol favorito de toda la montaña
Nuestro árbol favorito de toda la montaña

A Pitu este punto le encantaba, y además una tarde nos llevamos un piscolabis y fue muy guay estar allí zampando y disfrutando de las vistas y la compañía.

Visitar algún templo

Aunque no abundan tanto como en otras ciudades de Nepal, se puede visitar un pequeño templo haciendo un paseo de un par de horas colina arriba. Este pequeño trekking, se hacía atravesando algunas comunidades y, en la parte final, un tramo selvático.

Después del esfuerzo el templo no es gran cosa, pero tiene tallas curiosas con motivos sexuales, y además las vistas estaban muy bonitas.

También se puede realizar una excursión a Shree Manakamana Temple, que este ya tiene más nombre.  Principalmente es conocido porque en este templo se hacen sacrificios, y se sube en un funicular. Se puede hacer un trekking de vuelta o de ida para allá desde el cole, pero nosotros nos quedamos con las ganas de ir.

Mezclarte con la vida local

Esta sin duda es la mejor parte. Si tienes suerte como nosotros, puedes pillar algún festival o alguna fiesta, y disfrutar de la compañía y las costumbres locales. ¡Seguro que te invitan!

Una mujer reparte comida a los comensales en una fiesta Gurung
Una mujer reparte comida a los comensales en una fiesta Gurung

No es raro que halla celebraciones del tipo mayoría de edad o bodas, y si eres un poco abierto y te invitan, puedes disfrutar mucho. A veces puedes sentirte el centro de atención o el mono de feria, pero bueno, para ellos es poco habitual que un occidental esté presente y quieren que te lo pases bien.

Reflexiones

Nuestro último día en el cole de Makaising
Nuestro último día en el cole de Makaising, con Erik, Nacho e “Isworth”

Bueno, después de contaros un poco de todo lo que vivimos allí durante un mes y medio, queremos contaros algunas cosas que hemos aprendido, sentido o reflexionado estando allí o a raíz de haber estado en el voluntariado en Nepal.

Somos un privilegiados. Y de esto no tenemos ninguna duda, ninguna.

Nosotros ya teníamos conciencia de ello, pero te haces una idea de hasta que punto lo somos hasta que no estas en unas condiciones parecidas a las de ellos durante un tiempo.

En España tenemos de todo, y muchas más cosas de las que lo niños de Makaising ni tan siquiera pueden imaginar. Agua corriente, electricidad, sanidad, educación, comida… de todo esto en mayor o menor medida hay carencias y, ¿sabéis qué?  no se les agria el carácter.

Por eso Nepal es uno de esos países donde las sonrisas son tesoros, y es extremadamente rico en este aspecto.

Los niños de Makaising en su mayoría son alegres, diríamos que hasta felices.  Con nada. De esto debería aprender el mundo entero.

La visión occidental de las cosas como la educación o la sanidad, no tiene nada que ver con la realidad de las comunidades rurales en Nepal. Y muchas veces tendemos a pensar que nuestro punto de vista es el “mejor”.

Nos empeñamos en querer sustituir sus valores por los nuestros, sus métodos por los nuestros, su forma de vida (por así decirlo) por la nuestra.  Muchas veces hemos pensado en esto.

La educación, en nuestra opinión, es una de las mejores riquezas. Pero, ¿en qué va a mejorar la vida de uno de estos niños que aprenda X cosas, si no las va a usar nunca en su vida ni le sirven para nada, pues nunca va a bajar la montaña y va a cruzar el río? Su vida son pocos kilómetros cuadrados (y esto con las castas es una realidad muy difícilmente modificable).

Es fácil ver porqué las profesoras tienen tan poco interés en transmitir conocimientos, que ni ellas mismas conocen, ni usan ni, y por que no decirlo, necesitan.

Aún así seguimos pensando que la educación es el futuro, y que quizás alguno de estos niños, dándole más oportunidades se le abran más puertas que le permitan salir de su pequeño mundo y “cruzar ese río”.

Sea como sea, el corazón de los enanos es gigante, tanto que se han quedado también con el nuestro.

Tu también puedes colaborar

Si no te ves yendo a hacer un voluntariado a Nepal y quieres colaborar con el cole donde estuvimos nosotros también puedes hacerlo. O si te ha gustado nuestra historia, y quieres ir, seguro que hay posibilidades. De una forma u otra, os dejamos aquí los datos para aportar vuestro granito de arena:

Presentación en PDF de Junio de 2018 de los proyectos en Makaising.

Asociación darE:  http://www.karunamayafoundationepal.org/asociacion-dare/#!

Karunamaya Foundation Nepal: http://www.karunamayafoundationepal.org/karunamaya-about-us/

Esperamos que os haya gustado nuestra pequeña historia y que os animáis a hacer un voluntariado o colaborar.

¡Hasta el siguiente post amiguitus!

 

 

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More